A veces una simple mirada puede cambiarlo todo. Es esa mirada en la que no sabes que hacer ni que decir pero lo que si sabes es que no quieres que termine nunca. Ves en ese momento a esa persona lo que te hace sentir y lo que te hace pensar. Esa mirada que te hace que olvides lo que ibas a decir e incluso si estabas enfadada se te olvida el porque.
Esa mirada que un día me dedicaste que con solo pensar en ella vuelvo a sonreír como una tonta.
La primera mirada fue especial porque en ella podía ver la incertidumbre de no conocernos y de como reaccionaríamos a nuestras primeras palabras. Después cada mirada que me dedicabas algo nuevo significaba para mi, como cuando me dijiste que me querías, cuando me dijiste como se iban a llamar nuestros hijos, cuando me dijiste que querías que estuviéramos siempre juntos, como cuando te despediste de mi la ultima vez. Esa fue la peor mirada que me dedicaste, la que significaba que todo tenia ya fin. La que me decía que nunca volverías a mirarme de esa forma. O eso creía yo. Seguro que hasta tu creías que seria la ultima, cosa que con el tiempo vimos que no era cierto. Que volviste a mirarme como al principio, que volviste a ponerte nervioso al hablar conmigo, que volviste a desviar la mirada cuando te daba corte...
Esas son las miradas que marcaban mi vida y que aun la siguen marcando. Esa es la mirada, que aquel día cuando me paraste y me dijiste que todavía me querías, volvió a penetrar hasta mi corazón y lo dejo lleno de amor.
Y es que dicen que la mirada es el espejo del alma, que en ella podemos encontrar los deseos y las verdades mas ocultas. Pero es que cada mirada tuya en mi marcaba un antes y un después ojala las vea mucho tiempo. Te quise, Te quiero y Te querré. (A)

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